El efecto de la víctima identificada

Nos resultó interesante un estudio que citan en el libro del que ya hemos hablado, Repensar la Pobreza, que se llama «Sympathy and callousness: The impact of deliberative thought on donations to identifiable and statistical victims» , traducido es algo así como «Solidaridad e insensibilidad: el impacto del pensamiento deliberativo en las donaciones para víctimas identificadas o estadísticas».

40_solidaridad_indiferencia_500graffiti fotografiado en Coimbra.

Hemos visto que existen varios estudios sobre este tema, y es común que utilicen los conceptos «víctima identificada» y «víctima estadística»:

Por «víctima identificada» se entiende cuando en una campaña o publicidad se da información del caso concreto de una persona. En el estudio utilizaron el siguiente caso de ejemplo «Rokia, una niña de siete años de Mali, en África, es extremadamente pobre y se enfrenta a la amenaza de hambre severa…»
– «Víctima estadística» es cuando se habla de la situación general de un grupo o una población, ofreciendo datos estadísticos. El ejemplo al que se recurrió en el estudio fue «La escasez de alimentos en Malaui está afectando a más de 3 000 000 de niños. En Zambia, la sequía severa ha ocasionado una caída en la producción de maíz del 42%, llevando a cerca de 3 000 000 de personas a pasar hambre…»

Existe un comportamiento que se da en las campañas de donación, conocido como «efecto de la víctima identificada» . Se refiere a que la gente al parecer, se inclina a donar más cuando se les plantea el caso de una «víctima identificada» que cuando se les presenta «víctimas estadísticas».

En la primera parte del estudio realizan un experimento sociológico para confirmar este efecto; la gente donó 1,5 veces más cuando se les presentó el caso de una «víctima identificada» que cuando se habló de una estadística. Ahora bien, en el experimento hubo una serie de actuaciones por parte de los investigadores para intentar dirigir los resultados y comprobar si, haciendo pensar al donante entre los pros y contras de las donaciones, influían en su decisión:

1. En la primera actuación, se informó a los donantes del significado del «efecto de la víctima identificada». En este caso las personas que donaron a la «víctima identificada» se lo «pensaron mejor» reduciéndose la cuantía donada, hasta la mitad de dinero que en el caso anterior. En este caso las donaciones a «víctimas identificadas» y estadísticas se igualaron.

2. En esta actuación se añadió una tercera opción de donación, el caso de una «víctima identificada» con datos estadísticos. Esta vez aunque la «víctima identificada» continuó recibiendo las donaciones de mayor cuantía, la donación a la «víctima identificada» con datos estadísticos fue mayor que a la «víctima estadística».

3. En la tercera actuación, previo a la donación, se intentó influir en los resultados de una forma más sutil. A una parte de los donantes se les dio, justo antes de la donación, un test matemático con el fin de activar su región cerebral asociada al cálculo. A la otra parte se les potenció, con otro test diferente, la región relacionada con las emociones. Como resultado los donantes a «víctimas estadísticas» en ambos casos, tuvieron una aportación muy similar. En cambio los donantes a «víctima identificadas» redujeron a la mitad sus donaciones, cuando se les potenció la parte racional. En este caso, la cuantía donada a «víctima identificada» y «víctima estadística» fue muy similar.

A la vista de los resultados del estudio, podemos deducir dos perfiles de donantes:

1. Aquellos que donan movidos por la empatía y sentimientos que les genera la situación de una «víctima identificada»: como se ve en los estudios, parece que este grupo variará notablemente su donación en función de si se les plantea el caso con un enfoque más empático o si se hace desde la razón. Por cómo reacciona ante las distintas actuaciones de los investigadores, pienso que es un tipo de donante menos estable en su decisión, más influenciable y por tanto, posiblemente menos fiel con la ONG a la que dona.

2. El segundo tipo de donantes, serían aquellos que donan de forma más reflexiva, cuando se les plantea una problemática general (o «víctima estadística»): si nos fijamos en los distintos casos, podríamos deducir que su comportamiento es más homogéneo. Pensamos que este grupo de personas es más susceptible de ser más fiel a la ONG con la que colabora, pues lo hace de una forma más razonada. Por eso quizás este grupo de personas podrían formar parte de una base social más sólida para las ONG.

Después de acabar de leer el estudio y viendo cómo es posible influir en el comportamiento de los posibles donantes, dejamos una pregunta abierta que no sabemos muy bien responder:
¿hasta qué punto es ético apelar a una víctima identificada, para generar sentimientos con el fin de captar más fondos?

Pensamos que no es ético que una ONG utilice premeditadamente esta información como estrategia de captación, activando las emociones de los posibles donantes hacia una «víctima identificada». Es una forma de manipular a sabiendas de que a esa persona no se le ha explicado la problemática, ni conoce lo que hace la ONG para aportar soluciones. Así nos encontramos con muchos donantes que apenas se acuerdan de la ONG a la que han dado su dinero, y apenas saben para qué han donado. Con estas personas pensamos que habría que trabajar para que tomen conciencia primero y luego decidan libremente si donar y a qué organización donar.

Seguiremos leyendo y reflexionando sobre el tema… pero de momento os dejamos otros estudios que hablan sobre el efecto de la víctima identificada y que nos han parecido interesantes:
– «Statistical, identifiable, and iconic victims»
– «The ‘‘identified victim’’ effect: an identified group, or just a single individual?»
«More for the many: the influence of entitativity on charitable giving»

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